El Ser Humano. Foto: Juan Terol

Gonzalo Fuster lleva ya un tiempo esparciendo talento y singularidad en las diferentes manifestaciones musicales en las que ha tomado parte, muy especialmente con El Ser Humano, su último proyecto, con el que a través del álbum “Egresión” (Autoeditado, 2014) llegó a alcanzar la alquimia musical (casi) perfecta gracias a unas canciones que aunaban aventura y riesgo en su hueso y un corazón decididamente pop. El recientemente estrenado ‘3’ (Luscinia Discos, 2016), da con la fórmula adecuada para que el particular discurso del músico valenciano alcance unas cotas casi insuperables: letras repletas de referencias a la antropología, el simbolismo o la cultura popular navegando en las aguas de un pop abierto y hasta en ocasiones bailable, coronado por un trabajo en los arreglos ciertamente primoroso. Un discurso muy particular pero efectivo, que el propio Gonzalo, tal y como nos comenta al comienzo de esta entrevista, entabla desde la elección del título de éste, su cuarto álbum de estudio. “La elección del título la suelo dejar para el final y, en este caso, me pareció bonito llamar ‘3’ al cuarto disco. Puede que el siguiente se llame 2 o 4. No es tan importante”.

Portada de '3'.
Portada de ‘3’.

Una portada con su rostro casi en primer plano, aunque mostrándole de perfil,  reflejando un aire más de observador que de protagonista de sus canciones. “Soy muy observador y curioso, sí, prefiero jugar con lo disponible a mi alrededor a ser el único protagonista. Estar en el centro me impide reflexionar bien y crea la obligación de ser ingenioso. El ingenio es afilado pero es más reactivo que creativo. Poner mi rostro en la portada ha sido un desaire, una irreverencia muy premeditada. Echa un vistazo a los discos editados en este país, por ejemplo, entre autores o bandas desde el underground hasta esa primera división que no sale en televisión. Hay respeto, modestia, casi pudor en poner una foto de quien lo firma. Ahora está de moda portadas con ilustraciones, fotos bonitas sin seres humanos, el efecto romo y amable, lo no ofensivo y cómodo. ¿Por qué no iba a poner mi foto? ¿No es correcto poner mi foto en la portada? Pues por esta última razón, todo lo contrario a por vanidad. De hecho, no puedo tener el disco delante porque no me mola verme.” Para darle lustro a su imagen vuelve a contar con un viejo conocido. “Se lo propuse a Juan Terol, amigo y fotógrafo, nos reímos y empezamos a trabajar en ello. Son 30 segundos de exposición, nos costó mucho hacerla. Pero es un grandísimo fotógrafo y sacó un muy buen resultado. Negro y color.”

Soy muy observador y curioso, sí, prefiero jugar con lo disponible a mi alrededor a ser el único protagonista

El disco está producido en los estudios Rio Bravo y en cuanto al sonido, incide en el pop mutante presente en sus anteriores trabajos. Aún así ha estilizado más la propuesta, apostando por un mayor lujo en el detalle y una gran versatilidad en los arreglos. “Meses antes de grabar las canciones aún no había decidido qué carácter darles, tenía tres formas de presentarlas al oyente: Casi desnudas, en colores o eléctrico-agresivas. Elegí la que más me iba a costar y en la que más podía aprender a pintar con Xema (Fuertes) y Caio (Bellveser), los productores”, observa Gonzalo.

De las maniobras subterráneas facturadas en El Sótano de Dani Cardona, con el que trabajó en ‘Egresión’, al estudio de los compinches de Alondra Bentley y Josh Rouse. “Realmente no perseguí una nueva dimensión sino evitar pisar mis propias huellas. Adoro los cambios en mi vida, rehúyo el estancamiento. Me decidí por Río Bravo, entre otros motivos porque no les conocía personalmente. Parece una tontería, pero no lo es. Descubrí a dos músicos excepcionales, muy abiertos y con ganas de entrar en el juego. Una de las premisas de este disco era encerrarnos en el estudio una semana y vivirlo intensamente, pensar en el disco, hablar de las canciones, moldearlas en ese momento concreto. Por eso, quizás, percibes ese lujo de detalle. Yo llevaba arreglos, ellos componían nuevos arreglos, probábamos todos e igual mezclándolos resultaban mejor que por separado. Nos divertimos mucho encerrados todo el día escuchando cómo respiraban las canciones y siguiéndolas hacia donde ellas querían.”

Nos divertimos mucho encerrados todo el día escuchando cómo respiraban las canciones y siguiéndolas hacia donde ellas querían

Desde el sencillo de adelanto, ‘Mis Raíces’ hasta canciones como ‘El hilo’, abre la puerta a sonoridades bailables, incluso llegando a introducir ciertos toques latinos. El Ser Humano es muy consciente de que en ocasiones la lírica con baile entra. “Muy cierto, si te fijas fui tirando migas en el camino con ‘El Rumor’ y ‘Cierto Optimismo’ en Egresión. Este disco me lo planteé como una ruptura con anteriores caracteres, el negro de Ontario, la amargura y desamor de Trinidad y la melancolía de los primeros de El Ser Humano. Es una ruptura orgullosa, sin renuncia ni repudia. Miro atrás y observo la distancia. Espero sentir lo mismo con el siguiente disco”. Sin embargo y como bien nos comenta, “No todo el disco tiene un tono bailable, hay mucha variedad. Parece que, a la postre, está convirtiéndose en mi estilo. Bienvenido”.

El filósofo francés Michel Hulin considera que las experiencias místicas (Mystique) pueden ocurrir más allá de un marco religioso definido. Casi que podríamos certificar que la música popular también nos puede acercar a ellas. “Por supuesto que sí, en mi caso así es. La música es mi religión, mi fe. Lo que provoca en mi cerebro (que considero mi alma, como Thomas Willis) escuchar The Drift, por poner un ejemplo, no es equiparable a ninguna otra experiencia. Si esa elevación que siento no es la mística, mi intelecto no es capaz, pues, de entender el concepto.

Aunque parece que el sentido de ‘Un Mystique’ (tercer corte del disco) va por otros derroteros. “No obstante, en esta canción planteo el concepto de forma peyorativa; Un “Mystique muy popular” es un concepto ridículo y contradictorio por sí mismo, originado por la falta de curiosidad y la inclinación hacia los gustos y caminos descubiertos en la adolescencia. ¡Todo el mundo tiene las mismas revelaciones!. ¡Todo el mundo es igual de diferente!. ¡Lo otro no mola, lo mío sí!. Me aburre que todo el mundo opine igual. Me aburre que a todo el mundo le gusten las mismas cosas.”

Me aburre que todo el mundo opine igual. Me aburre que a todo el mundo le gusten las mismas cosas

“Toda mi originalidad consiste en dar vida, de una manera humana, a seres inverosímiles y hacerlos vivir según las leyes de lo verosímil, poniendo, dentro de lo posible, la lógica de lo visible al servicio de lo invisible.” dijo el pintor simbolista Odilon Redon sobre su obra (aparece nombrado al final de ‘Stein’, séptimo corte del álbum). El pop de El Ser Humano, surtido de elevada imaginería y variopinta colección de personajes, da a entender su querencia por el simbolismo. “La aparición de Elvis en mi disco así lo demuestra. Si no vivimos la irrealidad en una canción ¿dónde la vamos a vivir?. Del simbolismo me atrae que nunca está completo sin la interpretación del oyente o espectador.  Esto es como aquello de “soy responsable de lo que digo, no de lo que tú entiendes”, pero a la inversa. Me interesa lo que tú entiendes (no lo que he querido decir), yo sé lo que he escrito, pero el mensaje no está completo si no hay un cerebro que lo interprete. Y, de todas formas, no busco la conexión con el oyente, menos aún epatar. Si sucede perfecto, bien por mí y por él, pero evito las fórmulas para ello. Si gusta bien, si no, sin problemas.”, argumenta.

Del simbolismo me atrae que nunca está completo sin la interpretación del oyente o espectador

En sus ‘Tristes Trópicos’, Claude Lévi Strauss dijo aquello de “Odio los viajes y los exploradores”, algo que parece no ser el caso de Gonzalo Fuster, ya que observamos que cada canción de este disco es como un viaje no exento de interés exploratorio hacia los límites del pop. “Qué bien traído. Él lo dijo porque había visto y vivido experiencias tan extremas, humanas y deshumanizadas en todo el mundo que hasta su inevitable curiosidad le producía rechazo. En la música pasa algo parecido. Conforme más años llevo en esto y conozco mejor cómo funciona más ajenos me son el pop y los músicos. En la actualidad musical hay mucha ínfula y egos elefantiásicos. Eso no sería problema si no fuera por la envidia que les lleva a hablar mal los unos de los otros. Me da una eterna pereza escucharlos, prefiero admirar a quien me gusta. Respecto a las canciones, sí, claro, ese interés exploratorio es mi curiosidad. Aprender, aprender, aprender, probar cosas nuevas y experimentar. Tanto Dani Cardona como Xema y Caio me han dicho algo así como “¿Por qué te lo pones tan difícil a la hora de cantar?”. Para aprender. Hacer lo que ya sé no me divierte.”

El Ser Humano.

Conocido es su amor por las Vainica Doble, llegando a participar en uno de los más exitosos “Aperitiver” organizados por la revista Verlanga, con un grupo que versionó algunas de las canciones de Gloria Van Aerssen y Carmen Santonja, creado para la ocasión junto a Alberto Montero, Juanjo Frontera y Paco Tamarit: Los Guru Zakun Kinkones. Sin duda las “vainicas” son el paradigma del mejor viaje del pop posible. “La quintaesencia, sí. Lo que parece y no es, lo que no se puede narrar y se canta. La inteligencia hecha música, lo inalcanzable. El mejor viaje y sobre todo el más bonito trayecto.”

Algo que también resulta curioso es que Bélgica aparece mencionada en un par de canciones, “Yo soy un patriota gastronómico, soy muy español en este aspecto. Y si pudiera juntar en un palmo de tierra, colindando y sin barreras, Italia, Bélgica y España, me quedaría a vivir allí en mi metro cuadrado, debajo de una parra. Mis cervezas de abadía, mis pescados y salazones, arroces y pastas…En una parte no gastronómica, Bélgica y España son las ventanas del surrealismo, por mucho que creamos que fuera Francia. Y esto me cautiva. Mi cuñado es belga, mi primera experiencia allí fue demoledora y me ha marcado de por vida. Lo resumo en un palíndromo: ¡Arriba la birra!

El disco, especialmente a nivel lírico muestra un gran esfuerzo por ir un poco más allá a lo habitual en el pop en castellano, gracias a la colección de referencias, el cripticismo que no lo es tanto o la riqueza de situaciones que muestra en sus canciones. Aún así parece que la mayor “ambición” de El Ser Humano con ellas ha sido la de equilibrar esta hondura con la presencia de un sonido fresco y disfrutable. “Tal cual. Sí”.

Un álbum, en definitiva, arriesgado y ambicioso en su concepto y que está presidido por los cambios con respecto a su trayectoria anterior (nueva discográfica, nueva producción). Un paso que quizás signifique la llegada (simbólica) a la luna de El Ser Humano. “Espero no llegar nunca a la luna pero intentarlo toda mi vida, en otro caso me aburriría. Cierto es que este disco es el más rupturista, no solo en cuanto a canciones, producción, forma de cantar, etc… sino en aspectos periféricos a la creación, como la discográfica. Estoy muy orgulloso de formar parte de Luscinia Discos, no sólo por lo que supone tener a alguien remando en la misma dirección, sino por el extraordinario trato humano y amor que se ha puesto en mi trabajo. Nunca he sentido la necesidad de formar parte de un colectivo, pero ver mi disco en este catálogo me produce mucha satisfacción. Respecto a la producción, es distinta a las que hacía Dani Cardona, como también supongo que será distinta la siguiente y la siguiente… Al final, son personas dejando su esfuerzo y estilo en un trabajo.” Canciones y personas. Seres humanos haciendo música…

 

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